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[24.03.06]
Porcicultores Porcicultores Mexicanos dan a conocer
los valores nutrimentales en el "encerrón con
expertos".
Evento organizado por la Asociación Nacional de
Cardiólogos de México.
Dentro de los elementos fundamentales, la porcicultura
mexicana destaca que A través de sistemas tecnificados
de producción, métodos innovadores, tecnología y
genética de última generación, sumados al mejoramiento
constante en las condiciones de sanidad e higiene que
propician la inocuidad la producción, se obtiene
ganado porcino y, por ende, carne magra de alta
calidad, con un contenido cercano al 14% de grasa
entreverada en el músculo que, en un grupo de cortes,
solo llega al 3 %, además de una gran cantidad
de vitaminas esenciales y otros nutrientes. Todo esto
ha convertido a la carne de cerdo en:
La más consumida en el mundo.
La producción y el consumo de carne de cerdo han
tenido un incremento notable en los últimos 40 años,
de hecho es la carne que más se consume a nivel
mundial1. Entre 1964 y 2004 se registró un
incremento del 322.7 %.
De acuerdo con información de la Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO), en 2004 se produjeron a nivel mundial 259.36
millones de toneladas métricas (MTM) de carne de
diferentes especies1. De este total, el 92% proviene
de tres especies: porcina, con un aporte de 100.89 MTM;
avícola (pollo), de la cual se produjeron 78.56 MTM y
bovina, con una producción de 59.15 MTM; la
carne de cerdo es la que tiene una mayor participación
en la producción mundial de carnes durante los últimos
30 años. En buena medida es atribuible al
significativo desarrollo tecnológico de la
porcicultura en campos como la genética, la nutrición
y el manejo, entre otros
Al igual que la producción, el consumo de carne de
cerdo se ha incrementado a nivel mundial.
Los países con mayor consumo son Austria, España,
Dinamarca, Alemania, Serbia y Montenegro, Holanda y
Polonia, entre otros países europeos, China, Japón,
Estados Unidos y Canadá. México ocupa el lugar N° 17 a
nivel mundial.
La grasa de cerdo contiene una mayor proporción
de grasas mono y poli-insaturadas o “deseables”
(cercana al 70%) y menor cantidad de grasas
saturadas o “indeseables” (entre 30 y 40%).
Algunos ácidos grasos poli-insaturados son
considerados como esenciales, ya que el organismo no
es capaz de sintetizarlos, por lo que deben obtenerse
de fuentes vegetales o de ciertas grasas animales como
el pescado y la carne de cerdo. Los ácidos omega 6 (linoleico
y araquidónico) abundan en el cacahuate y la grasa de
cerdo, puede contener hasta alrededor de un 20% de
ácido linoleico.
Las grasas poli-insaturadas, contribuyen
a mantener bajos niveles de colesterol en la
sangre, a retardar los factores que favorecen
la aterosclerosis y ayudan a reducir el riesgo de
sufrir enfermedades cardiovasculares. Por otra parte,
las grasas saturadas tienden a aumentar la
concentración de colesterol en sangre.
Por su bajo contenido de grasas saturadas,
el consumo de 100 g de lomo de cerdo cocido representa
la ingestión de menos del 10% de la cantidad máxima
diaria de grasa saturada recomendada por la Asociación
Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés)
.
Considerando que se recomienda no consumir más de 300
mg diarios de colesterol; una ración de carne de
cerdo no contiene ni la tercera parte de la cantidad
de colesterol que es posible consumir en un día dentro
de una dieta saludable.
Una porción de 100 g de los principales cortes
primarios de carne de cerdo (pierna, lomo y paleta),
tiene un contenido promedio de colesterol de solo
61 mg, que representan no más del 20.3 % de la
Ingesta Diaria Recomendada (IDR) en los
Estados Unidos de América.
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