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[05.06.08]
Las ONG piden en la Cumbre de la FAO en Roma el fin de
los subsidios.
Las ayudas agrícolas del Primer Mundo impiden las
exportaciones de los países pobres.
Los países ricos, Europa y EE UU sobre todo, dedicaron
80.000 millones de euros en 2006 a subsidiar a sus
campesinos, recordó ayer la ONG Oxfam en la cumbre de
la FAO (Organización de la ONU para la Agricultura y
la Alimentación) que se cierra hoy en Roma. A cambio,
la ayuda internacional a la agricultura no pasa de
2.600 millones de euros anuales. Los subsidios
estatales del Primer Mundo impiden a los países más
pobres desarrollar sus mercados agrícolas, exportar,
competir en igualdad de condiciones.
La agricultura se ha convertido en un comercio
falsario, y que ha estrangulado cada vez a más gente
en el planeta. Suecia recordó ayer que sólo si se
eliminan o reducen los subsidios agrícolas y se abre
"de manera generosa" el acceso de todos a los
mercados, podrán los países en desarrollo ampliar su
producción para evitar el hambre de sus poblaciones.
Para ello hace falta, recordó el ministro sueco de
Agricultura, Eskil Erlandsson, completar la famosa
Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio
(OMC). Pero nadie tiene gran esperanza en que los
países proteccionistas den su brazo a torcer. Oxfam
cree que un acuerdo global de libre comercio no
ayudaría por sí sólo a resolver la crisis, porque si
se aprueban las propuestas oídas otras veces en la OMC,
"los países pobres quedarían expuestos a la
volatilidad del mercado".
Otros piensan que, al no tener la posibilidad de
desbloquear una situación que lleva años bloqueada, la
cumbre de Roma está abocada a quedarse, una vez más,
en palabrería y buenas intenciones. Aunque aparecen
algunos signos positivos, como la iniciativa lanzada
ayer por Kofi Annan para la Revolución Verde en
África, que busca aumentar la producción y la
productividad en el continente, la división a la hora
de proponer soluciones es la norma.
Noruega señala que no habrá nada que hacer si los
granjeros africanos no logran colocar sus productos en
un "mercado funcional". Pero ese mercado mundial,
dicen las ONG más aguerridas, es una entelequia. Nadie
sabe para qué sirve realmente, salvo para mantener el
orden económico, enriquecer a un puñado de
corporaciones y aumentar el número de personas que
pasan hambre.
Para Henar Senovilla, que coordina la campaña Derecho
a la alimentación. Urgente, la única solución al
hambre es "la vuelta a una agricultura sostenible
social, económica, política y medioambientalmente,
destinada a la alimentación en lugar de al comercio".
Fuente: FUENTE: El País.com MIGUEL MORA - Roma
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