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[05.02.08] Les clausuraron el rastro y ahora matan en la calle.
Rebeca Jiménez
Desabasto y aumentos en precios de carne impactan al DF y al
Edomex.
NAUCALPAN, Méx.— Matanza clandestina, destazamiento
callejero de cerdos y reses, así como desabasto de
carne e incremento de precios de este alimento, ha
propiciado el cierre del rastro municipal de Naucalpan,
lo que ha impactado el comercio de cárnicos en
mercados públicos de las delegaciones Miguel Hidalgo y
Azcapotzalco, así como de municipios mexiquenses.
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos
Sanitarios (Cofepris), colocó sellos de suspensión en
el rastro municipal el 18 de enero, lo que ha impedido
la matanza de casi mil reses y cerdos al día,
provocando pérdidas millonarias, desabasto e
incremento de la carne en mercados públicos de la
región.
La Cofepris tomó esa medida luego de haber detectado
hígado contaminado con clembuterol y condiciones
insalubres en el manejo de carne, según confirmó a EL
UNIVERSAL un funcionario de dicha comisión.
Autoridades sanitarias federales no permitirán la
reapertura de este centro hasta que no se garanticen
procesos limpios y adecuados, al tiempo que continúa
la indagación sobre el origen del animal que recibió
fuertes dosis de clembuterol, sustancia nociva para el
ser humano.
“Encontraron un hígado contaminado y nos afectaron a
cientos de personas, entre tablajeros, obradores,
expendedores y abastecedores tanto de carne de res
como de cerdo”, apunta Roberto Jaime, de la Unión de
Pequeños Introductores de Carne de Cerdo.
En el rastro de Naucalpan cada día se mataban 300
reses y 600 puercos, además de borregos y chivos. Esa
actividad se paralizó hace 20 días.
Durante las madrugadas, la calle Ferrocarril Acámbaro,
frente al rastro municipal, se convierte en un
destazadero al aire libre, donde cientos de hombres —y
sólo algunas mujeres— llegan a tratar de recuperar el
mercado de carne, con canales de reses y cerdos que
venden a carniceros de mercados públicos de la región.
“Nos hemos tenido que ir a matar los animales a
rastros como el de Atizapán, San Lorenzo en Cuautitlán
e incluso al oriente mexiquense en La Paz y Los Arcos
en Ecatepec”, afirmaron introductores, “lo que aumenta
el costo de la carne”.
“Hay riesgo de que ante el cierre del rastro, a
algunos animales los sacrifiquen en mataderos
clandestinos, sin ningún control”, apuntan autoridades
sanitarias locales.
Sobre las vías del ferrocarril Acámbaro, decenas de
hombres destazan cerdos en canal, “sabemos que no son
las mejores condiciones, pero la situación es crítica,
por lo que urge que abran el rastro”, señalan.
El rastro de Naucalpan abastece no sólo a los 30
mercados públicos de Naucalpan, sino a los de las
delegaciones Miguel Hidalgo y Azcapotzalco y a los de
Huixquilucan, en donde el precio de la carne de res
pasó de 69 pesos el kilo que costaba en enero, a 75
pesos este fin de semana.
Matadero obsoleto
El rastro tiene más de 50 años de operar en la zona
industrial de Naucalpan. Durante los últimos cinco
años, “se ha ido por los suelos, por la falta de
mantenimiento del director Álvaro Gutiérrez”, dijeron
integrantes de la Unión de Introductores de Cerdo y
res. “Hemos invertido en mejoras para la sala de
despiece, pagamos el diesel para la caldera e
invertimos 50 mil pesos en cámaras de refrigeración”.
A los administradores les pagamos “hasta el papel de
baño”, apuntó Manuel Fernández, introductor de carne.
En tanto que Roberto Jaime, integrante del comité
directivo de la unión, apuntó que la responsabilidad
es compartida.
El director del rastro de Naucalpan, Álvaro Gutiérrez,
se negó a dar una entrevista a EL UNIVERSAL,
argumentado que el único facultado era su jefe, el
director de Servicios Públicos, Marco Ernesto Delgado,
quien tampoco accedió a dar información. Fuente: eluniversal.com.mx
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